El universo de la animación y el del automovilismo femenino acaban de cruzar líneas en un movimiento tan simbólico como potente. Zag, el estudio responsable del fenómeno global Miraculous, ha anunciado su alianza con la piloto española Carmen Jordá para dar forma a Carmen, una película animada —y futura saga— que sitúa a las mujeres en el centro de un territorio históricamente dominado por hombres: la alta competición sobre ruedas.
No se trata solo de una nueva heroína animada. Carmen nace como un relato generacional, diseñado para conectar con la Generación Z a través de la acción, la emoción y una narrativa profundamente contemporánea: la de una mujer obligada a superar la duda, la presión externa y la desilusión para reencontrarse con su propósito. La velocidad aquí no es solo física; es emocional, simbólica y política.
El proyecto está impulsado creativamente por Jeremy Zag, cocreador y productor de Miraculous, quien vuelve a apostar por figuras femeninas que inspiran desde la complejidad y la perseverancia. Si Ladybug redefinió el arquetipo de superheroína urbana, Carmen apunta a construir una heroína moderna desde la realidad: una piloto que debe ir más allá de sus propios límites para recuperar su sueño y entender quién es realmente en un entorno que no siempre le ha sido favorable.
La ambición del proyecto se refuerza con un equipo de producción de alto nivel. Michael Gracey, director de The Greatest Showman, y Tyler Thompson, productor de Black Swan y Rush, se suman a la película aportando una sensibilidad cinematográfica que promete elevar la animación más allá del entretenimiento convencional. La intención es clara: contar una historia de resiliencia con épica visual y profundidad emocional, sin subestimar a una audiencia joven cada vez más exigente.
Para Carmen Jordá, esta película es una extensión natural de su trayectoria. Con más de dos décadas compitiendo en distintos campeonatos y convertida en la undécima mujer en formar parte de un equipo de Fórmula 1, su figura representa un punto de inflexión dentro del automovilismo. Jordá no solo ha corrido en la pista; ha empujado los límites del sistema, defendiendo activamente la inclusión y el futuro de las mujeres piloto. Carmen transforma esa lucha personal en una narrativa universal.
El momento no es casual. El automovilismo femenino vive una etapa de visibilidad sin precedentes: la F1 Academy, el regreso de Jordá a la Fórmula 1 con BWT Alpine como líder del proyecto femenino, y el interés creciente del audiovisual —como la docuserie producida por Hello Sunshine— apuntan a un cambio estructural. La cultura pop, por fin, empieza a mirar hacia la pista con otros ojos.
Zag, por su parte, consolida un ecosistema creativo ambicioso. Mientras desarrolla Carmen, el estudio prepara una segunda película de Miraculous tras el éxito global de la primera entrega, que superó los 40 millones de dólares en taquilla europea, y avanza en Melody, un largometraje musical animado protagonizado por Katy Perry. El mensaje es claro: la animación ya no es un género menor, sino un vehículo cultural capaz de liderar conversaciones sociales.
Carmen no habla solo de carreras. Habla de identidad, de ambición, de miedo y de coraje. De lo que significa seguir adelante cuando el mundo te dice que no perteneces a la pista. Y, sobre todo, de lo que ocurre cuando alguien decide acelerar de todos modos.

