La alta costura de Chanel cobra una nueva dimensión de fantasía bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy. En su segunda colección de alta costura para la maison, el diseñador combina la excelencia artesanal de Chanel con un universo inspirado en los cuentos infantiles.
Un Grand Palais convertido en un cuento de hadas
Para presentar la colección, Blazy transformó el Grand Palais en un escenario lleno de imaginación.
Gigantescas plantas trepadoras, flores de gran tamaño y referencias a mundos fantásticos sirvieron como telón de fondo para una propuesta que explora el lado más lúdico de la alta costura.
La inspiración surgió de un hallazgo inesperado en la biblioteca del apartamento de Gabrielle Chanel: un ejemplar de Les Fées. A partir de sus páginas, el diseñador construyó un relato visual inspirado en historias como Jack y las habichuelas mágicas, Ricitos de Oro y los tres osos y otros cuentos clásicos de la infancia.


La artesanía como protagonista
Esta colección abrió con una reinterpretación del emblemático traje de chaqueta y falda de Chanel.
La pieza apareció confeccionada en delicado encaje guipur calado y enriquecida con pequeñas cuentas que evocaban discretamente las habichuelas mágicas. A partir de ahí, la propuesta evolucionó hacia vestidos de muselina transparente, bordados botánicos y delicadas aplicaciones florales.
Las referencias a la naturaleza estuvieron presentes a lo largo de todo el desfile. Enredaderas bordadas recorrían chaquetas y vestidos, mientras pequeños detalles aportaban un toque de fantasía a cada look.


Detalles ocultos llenos de imaginación
Uno de los aspectos más destacados de la colección de alta costura de Chanel de fantasia fueron los elementos ocultos que recompensaban una observación más atenta.
Entre ellos aparecieron bolsos con forma de gallina, minaudières inspiradas en osos dormidos, mangas decoradas con flores y botones que evolucionaban visualmente de patitos a cisnes.
El calzado también desempeñó un papel protagonista. Los icónicos slingbacks de Chanel incorporaron tacones con formas inesperadas, como huevos dorados, mariposas, hadas o vainas de guisantes adornadas con perlas.


Una fantasía pensada para mujeres reales
A pesar de las referencias a los cuentos infantiles, Blazy evitó caer en el disfraz.
La colección se apoyó en una sastrería impecable, vestidos fluidos y prendas separadas de gran sofisticación. Incluso los diseños más elaborados mantuvieron una sensación de ligereza y funcionalidad.
La magia no se encontraba en elementos exagerados, sino en los detalles. Un enfoque que permitió equilibrar fantasía y elegancia con naturalidad.






