Foto de portada vía instagram @dior
Jonathan Anderson ya no está de estreno en Dior
Y se nota. El martes 29 de septiembre presentó la colección Dior primavera-verano 2027 en el Jardín de las Tullerías. Para buena parte de la crítica, es su propuesta más ligera y lograda hasta la fecha.
Todo empezó con la invitación. Cada invitado recibió dos nueces, un guiño al wénwán, la tradición china de girarlas en la mano hasta que ganan pátina. La idea encaja con lo que vimos después: prendas que van ganando carácter con el tiempo.
La pasarela parecía un pequeño paisaje, con estanques, puentes y árboles envueltos en niebla. Anderson quería jugar con la naturaleza, donde conviven la simetría y lo irregular. Por un lado, el New Look y sus proporciones exactas. Por otro, líneas más sueltas, aire y movimiento.
Así es Dior primavera-verano 2027
Hubo vestidos plisados de tirantes que se balanceaban a cada paso. Algunos llevaban plisados sobre plisados, como pequeños miriñaques. Las chaquetas cubiertas de pétalos de tela rosa bebé fueron lo más comentado. Y los pantalones de cuero plateado o cobrizo pusieron el punto metálico.
¿Y la sastrería? Nada de hombros rígidos. Las chaquetas tenían algo de pijama, suaves y relajadas. Eso sí, con puños enormes: cuanto más grandes, mejor. También hubo efectos de acuarela, lazos y vestidos con volantes que recordaban a claveles.
El desfile tuvo además su momento emotivo. Anderson lo dedicó a la desaparecida Mathilde Favier, directora de relaciones públicas de la casa durante años. Su forma de mezclar elegancia y juego se notaba en la ropa. Chaquetas suaves sobre faldas de gasa, mucha ligereza y cero rigidez.
Con esta colección, Anderson deja claro hacia dónde va. Su Dior es romántico, relajado y pensado para cómo visten hoy las mujeres. Y, como las nueces del wénwán, gana carácter con cada temporada.

