Foto de portada vía instagram @ysl (fotografiada por Francesc Planes)
Hay desfiles que suenan a despedida aunque nadie lo diga en voz alta
El de Saint Laurent de este martes en París fue uno de ellos. Anthony Vaccarello celebraba diez años al frente de la maison con su colección primavera-verano 2027. Y decidió teñirla de oro de pies a cabeza.
Vestidos ceñidos con bordados en relieve, faldas de brocado, chaquetas de cuello afilado y gabardinas doradas. Todo bajo una lámpara de araña gigante, junto a la fuente del Trocadero. Al fondo, la Torre Eiffel brillaba también en dorado, por si quedaba alguna duda del mensaje. En primera fila estaban Rosé, Rosie Huntington-Whiteley, Eddie Redmayne y Rami Malek. Nada mal para una fiesta de aniversario.
Diez años de Vaccarello en Saint Laurent
El problema es que no todo el mundo lo vivió como una celebración. Desde principios de septiembre crecen los rumores sobre el final de la etapa de Vaccarello en Saint Laurent. El medio estadounidense Puck asegura que se marcha justo después de este desfile. De momento, silencio total. Ni la casa ni Kering han dicho una palabra, y él sigue siendo oficialmente director creativo.
Internet, eso sí, ya tiene candidata: Chemena Kamali, actual directora creativa de Chloé y antigua integrante del equipo de Saint Laurent.
Lo curioso es el momento. Vaccarello acaba de ser nombrado Diseñador del Año por el CFDA. En esta década ha convertido la firma en la más estable de Kering, con hombros marcados, vestidos mínimos y mucha actitud. Pero los números cuentan otra historia. Las ventas cayeron un 6% el año pasado, aunque en julio el grupo anunció que la marca volvía a crecer. También se habla de tensiones con la dirección de la casa.
Y no es el único bajo la lupa. Kering vive una reestructuración profunda con Luca de Meo como CEO. Además, hay rumores de que Pierpaolo Piccioli podría dejar Balenciaga con apenas un año en el cargo.
Si se confirma, el adiós de Vaccarello en Saint Laurent no será uno cualquiera. Cerraría la etapa que devolvió a la casa su lado más sexy y parisino. Y, visto lo visto, se iría por la puerta grande. Dorada, claro.

