El pasado 26 de agosto se confirmaba una noticia triste para el mundo del arte. Yayoi Kusama falleció a los 97 años en un hospital de Tokio. Su muerte se produjo el 14 de agosto, aunque se anunció días después. Kusama fue una de las artistas más influyentes del último siglo. Pionera del arte pop, el minimalismo y el arte feminista, dejó huella en generaciones enteras. Hoy repasamos las grandes obras de Yayoi Kusama que la convirtieron en un icono mundial.
Nació en Matsumoto, Japón, en 1929, en una familia de comerciantes. Desde niña sufrió alucinaciones, que trasladó después a su obra. Su arte también incluyó escultura, performance, novela y poesía.

Los lunares fueron su sello desde el principio. Kusama los usó para cubrir cuerpos, objetos y espacios enteros. Para ella, cada punto representaba una partícula del infinito. Sus calabazas, cubiertas de lunares negros sobre fondo amarillo, se convirtieron en su símbolo más reconocible. Hoy decoran museos, plazas y hasta escaparates de moda en todo el mundo.

En 1965 presentó Infinity Mirror Room–Phalli’s Field, su primera instalación con espejos. La obra multiplicaba el espacio hasta el infinito, envolviendo al espectador por completo. Con ella, Kusama inauguró una de las series más célebres del arte contemporáneo: las Infinity Mirror Rooms. Estas salas, llenas de luces y reflejos, se han convertido en una de las experiencias artísticas más compartidas en redes sociales. Otra de sus piezas icónicas es Narcissus Garden, formada por cientos de esferas de espejo. La instalación refleja al espectador de manera infinita, multiplicando su imagen una y otra vez.


De Nueva York a Louis Vuitton: una carrera sin fronteras
Kusama se instaló en Nueva York en 1957, donde compartió escena con Andy Warhol y Claes Oldenburg. Muchos consideran que ambos artistas se inspiraron en su trabajo con la repetición. A pesar de ello, durante años su figura quedó eclipsada en la historia oficial del arte. Con el tiempo, el reconocimiento le llegó, y de forma multitudinaria. En 2012 colaboró con Louis Vuitton, llevando sus lunares a bolsos, escaparates y campañas globales. La colaboración se repitió en 2023, con una gigantesca figura suya asomada a la tienda de París.
Desde 1977 vivió por voluntad propia en un hospital psiquiátrico de Tokio. Cerca de allí tenía su estudio, al que acudía cada día a pintar. Su estudio aseguró que continuó con el pincel en la mano hasta sus últimos días. Kusama recibió múltiples reconocimientos, entre ellos la Orden de Cultura de Japón.
Se va una de las grandes revolucionarias del arte contemporáneo. Estas son solo algunas de las grandes obras de Yayoi Kusama que quedarán para siempre.


