Pocas personas han cambiado tanto las reglas del juego como el estilista Law Roach. Hoy se le conoce como “arquitecto de imagen”. Sin embargo, su historia empezó muy lejos de las alfombras rojas.
Una infancia marcada por la moda desde muy joven
Lawrence Roach nació el 20 de julio de 1978, en Chicago. Creció en el South Side de la ciudad, como el mayor de cinco hermanos. Su madre lo crio prácticamente sola. Las circunstancias no siempre fueron fáciles. Aun así, la moda apareció pronto en su vida. Fue su abuela quien lo introdujo en el mundo del “junking”, esa costumbre de rebuscar entre piezas antiguas para darles una segunda vida. Ese gusto por lo vintage se convertiría, años después, en el punto de partida de toda su carrera.
Antes de ser estilista, Law Roach estudió Psicología en la Universidad Estatal de Chicago. La pasión por la ropa, sin embargo, nunca desapareció.
De vender ropa en el maletero del coche a abrir su propia tienda
Su primer paso profesional fue muy modesto. Roach empezó vendiendo piezas vintage desde el maletero de su coche. Poco después, esa idea se transformó en un proyecto más ambicioso. Junto a su socia Siobhan Strong, abrió Deliciously Vintage, una tienda ubicada en el barrio de Pilsen, en Chicago. Más tarde llegaría una segunda tienda, en Harlem, Nueva York.
El local no tardó en llamar la atención de la industria. En 2009, Kanye West visitó la tienda de Chicago. Aquella visita atrajo a paparazzi y despertó el interés de otros profesionales del sector. Fue el primer empujón real hacia el mundo del estilismo. Poco después, llegó su primera clienta como estilista de pago: la cantante K. Michelle. Aun así, los ingresos no eran suficientes. Durante un tiempo, Roach compaginó su trabajo con turnos como camarero en Chicago, mientras criaba a uno de sus hermanos menores.
El encuentro que cambió su carrera
En 2011 llegó el punto de inflexión. Una clienta de su tienda, amiga cercana del padre de Zendaya, los puso en contacto. La actriz, entonces con solo 14 años, necesitaba un look para el estreno de una película de Justin Bieber y no sabía qué ponerse. Roach se hizo cargo del encargo. Fue el inicio de una colaboración que continúa hoy.
Los primeros años no fueron sencillos. Muchas firmas de diseño se mostraban reticentes a vestir a una figura todavía poco conocida. Roach y Zendaya insistieron. Con el tiempo, la actriz empezó a ganarse su lugar entre los fotógrafos de moda callejera, hasta convertirse en una habitual de las semanas de la moda. En 2015, Zendaya debutó en el Met Gala con un vestido de Fausto Puglisi, también obra de Roach. Ese momento consolidó a ambos como referentes de la industria.


Un imperio que va más allá de Zendaya
Con los años, la lista de clientas de Roach creció de forma notable. Además de Zendaya, ha vestido a Céline Dion, Ariana Grande, Anya Taylor-Joy, Bella Hadid, Kerry Washington, Hunter Schafer y, más recientemente, a Lauren Sánchez Bezos. En 2022 recibió el primer Stylist Award entregado por el Council of Fashion Designers of America, un reconocimiento que consolidó su lugar en la historia reciente de la moda.
Meses después de ese premio, en marzo de 2023, sorprendió a todos al anunciar su retirada del estilismo a tiempo completo. En un mensaje que después borró, mencionó “la política, las mentiras y las falsas narrativas” como motivo de su decisión. Sin embargo, nunca llegó a alejarse del todo. Roach mantuvo su papel como director creativo de Zendaya y amplió su actividad hacia la educación, la televisión y la literatura. Ha sido juez en programas como Legendary, RuPaul’s Drag Race y Project Runway.




Su presente, en 2026
Este año, Roach ha vuelto a copar titulares. Acudió en solitario al Met Gala 2026, celebrado bajo el lema “Fashion Is Art”, donde llamó la atención con un anillo cuyo significado prefirió no confirmar. También sorprendió con un cambio de imagen radical en los Oscar, y protagonizó cierta polémica al comentar, y después evitar, el tema de la boda entre Zendaya y Tom Holland.
Casi dos décadas después de aquella primera tienda en Pilsen, el estilista Law Roach sigue marcando el ritmo de la moda contemporánea. Su historia demuestra que, a veces, los caminos menos convencionales son los que dejan una huella más duradera.

