Iris Law y Amelia Gray toman Nueva York en una campaña que convierte la dualidad estilística en lenguaje compartido y sitúa la colección Otoño 2026 entre sastrería monocromática, actitud downtown, contrastes de silueta y accesorios pensados para la ciudad contemporánea


Nueva York funciona como escenario y, sobre todo, como código cultural en la campaña Otoño 2026 de DKNY. Iris Law y Amelia Gray protagonizan una propuesta construida alrededor de la dualidad: dos personalidades, una misma colección y distintas maneras de habitar prendas concebidas para moverse entre registros aparentemente opuestos.
La campaña explora esa tensión mediante looks coordinados que nunca resultan idénticos. Amelia proyecta una sensibilidad depurada y minimalista, mientras Iris se inclina hacia una actitud más vinculada al imaginario downtown. Así, un minivestido de raya diplomática o un abrigo de pelo sintético con estampado animal funcionan como ejercicios de interpretación personal. La ropa permanece; quien la lleva transforma su lectura.




Además, la colección recupera códigos asociados a DKNY mediante una paleta monocromática conectada con el skyline neoyorquino y piezas de mayor impacto inspiradas en la energía del centro urbano. Chalecos, blazers y una bomber de piel vegana introducen un diálogo entre referencias masculinas y femeninas. Paralelamente, las proporciones oscilan entre tops cropped con pantalones relajados y prendas deportivas oversize combinadas con leggings y tacones.
Los bolsos Rivington Satchel y Bryar Satchel completan este vocabulario, incorporando funcionalidad y detalles utilitarios dentro de una propuesta orientada a la sofisticación cotidiana.




Más que presentar dos versiones cerradas de una misma mujer, la campaña plantea el estilo como territorio flexible. La identidad aparece en la combinación, la proporción y la actitud antes que en una fórmula prescrita. En ese intercambio entre coordinación y contraste, Iris y Amelia articulan una visión contemporánea de la feminidad urbana: segura, mutable y consciente de que vestirse también puede ser una forma de apropiarse de la ciudad.

