Ferragamo convierte el zapato en obsesión mediante una campaña Otoño/Invierno 2026 maximalista, protagonizada por Anok Yai y Vittoria Ceretti, donde stilettos, colores intensos, detalles dorados y esculturas surrealistas conectan la artesanía histórica de la casa con el deseo contemporáneo.


Ferragamo sitúa el calzado en el centro de su imaginario para la campaña Otoño/Invierno 2026, construyendo una fantasía donde el deseo se acumula, literalmente, alrededor del cuerpo. Bajo el título “La Mania Delle Scarpe” —“The Shoe Obsession”—, la propuesta abraza el exceso mediante colores brillantes, detalles dorados y una presencia casi compulsiva de zapatos, especialmente stilettos de líneas afiladas. El resultado convierte un accesorio funcional en símbolo de fascinación, identidad y consumo.
La campaña está protagonizada por Anok Yai y Vittoria Ceretti, entre otros rostros, dentro de composiciones deliberadamente maximalistas. Los modelos aparecen rodeados de tacones dispersos y, además, sobre un insólito trono surrealista construido con zapatos por el artista contemporáneo Willie Cole. Así, el objeto abandona momentáneamente su escala cotidiana para adquirir una dimensión escultórica: no solo se lleva, sino que ocupa el espacio y condiciona la imagen.
Esta teatralidad funciona, sin embargo, alrededor de una idea clásica de Ferragamo. La campaña conecta la dirección creativa de Maximilian Davis con la tradición de la casa italiana, poniendo el foco tanto en su artesanía como en la persistencia del zapato como objeto de deseo. Frente a una aproximación silenciosa al lujo, aquí la obsesión se vuelve explícita, abundante y casi escenográfica.
Por ello, “La Mania Delle Scarpe” plantea una lectura del archivo que no depende únicamente de la nostalgia. El pasado aparece filtrado mediante una sensibilidad contemporánea y surrealista, mientras el stiletto funciona como hilo conductor entre oficio, sensualidad y fantasía. Ferragamo celebra así su relación histórica con el calzado transformando la acumulación en lenguaje visual y haciendo de la propia obsesión una declaración estética sobre aquello que convierte un diseño en objeto persistente de deseo.

