Tommy Hilfiger altera los códigos del prep recuperando su archivo noventero para Spring 2027. Proporciones oversize, prendas encogidas, seda lavada y accesorios exagerados desplazan los clásicos americanos hacia una actitud juvenil donde tradición, nostalgia y cultura popular vuelven a encontrarse.
Tommy Hilfiger vuelve a sus archivos para Spring 2027, pero evita convertir la nostalgia en una reproducción literal. En cambio, recupera algunos de sus códigos más reconocibles de los noventa y modifica proporciones, tejidos y actitudes para acercarlos a una generación que entiende el estilo preppy desde coordenadas más relajadas. El rojo, blanco y azul permanecen; alrededor, prácticamente todo se desplaza.
La colección trabaja precisamente sobre esa fricción entre tradición y transformación. Las chaquetas varsity y de denim reducen sus dimensiones, mientras los polos crecen hasta adquirir volúmenes oversize. Los shorts se acortan y ensanchan, y las camisetas de rugby abandonan parte de su rigidez mediante seda lavada. Asimismo, las históricas chaquetas náuticas reaparecen en amarillo y rojo, combinando ante, cuero y materiales técnicos impermeables. El archivo funciona así menos como museo que como materia susceptible de manipulación.
Esa operación continúa en los accesorios: bolsos de dimensiones exageradas, bucket hats con patchwork y tartán, además de una zapatilla skater recuperada de los años noventa. Incluso una referencia a la campaña de 1985 aparece trasladada a un vestido largo de seda, conectando memoria corporativa y presente mediante un gesto deliberadamente autorreferencial.
Sin embargo, Spring 2027 no se limita a las prendas. El desfile entiende la moda como experiencia atravesada por música, entretenimiento, deporte y cultura popular. Gigi Hadid abrió la presentación con americana beige y pantalones rojos amplios; Romeo Beckham la cerró antes de una actuación de Slayyyter.
El escenario refuerza esa construcción: The Plaza, antigua residencia de Hilfiger durante una década, convierte el regreso al pasado en una experiencia neoyorquina. Así, la colección demuestra que revisar un archivo puede significar alterar aquello que parecía intocable.

