Alo Yoga lleva años vendiendo el bienestar como estilo de vida. Ahora quiere venderlo también como lujo. Para dar ese salto ha llamado a uno de los grandes de la fotografía de moda: Steven Meisel. Su primera colección de bolsos de Alo Yoga se presentó en septiembre de 2025. Y no llegó sola. La acompañó una campaña firmada por Meisel. El estilismo corrió a cargo de Carlyne Cerf de Dudzeele. La peluquería, de Guido Palau. El maquillaje, de Pat McGrath. Pocas marcas de athleisure pueden presumir de semejante ficha técnica.
Las protagonistas fueron Candice Swanepoel, Amelia Gray y Daiane Sodré, tres musas habituales de la marca californiana. En las imágenes, sudorosas y con una estética de glamour deportivo muy propia de Meisel, las modelos lucen los cuatro primeros diseños de la firma. El Voyage Duffle, la Tranquility Tote, el Odyssey Bowler y el Balance Bucket. Todos están hechos en piel de becerro y ante. Los precios van de 1.200 a 3.600 dólares. Cada pieza incluye además un cristal, cuarzo ahumado o citrino, elegido a mano en Sudamérica. Es un guiño directo al universo wellness que la marca lleva construyendo desde 2007.
Steven Meisel, el fotógrafo que convierte una campaña en acontecimiento

Que Alo fichara a Meisel no es casualidad. Nació en Nueva York en 1954 y se formó en la escuela Parsons. Firmó más de doscientas portadas de Vogue Italia entre 1988 y 2017. Descubrió a Linda Evangelista y fotografió el polémico libro Sex, de su amiga Madonna. Desde 2004 firma también las campañas de Prada. Su nombre suele ir asociado a un giro narrativo: cuando Meisel dispara, la moda deja de ser producto y pasa a ser relato. Ese prestigio es justo lo que Alo necesitaba. Así sus bolsos de Alo Yoga no se leían como un capricho de marca deportiva, sino como una entrada legítima en el lujo. Y la apuesta no se quedó en una sola temporada.




Para la colección de otoño de 2026, la marca ha vuelto a llamar a Meisel. Repiten Swanepoel, Gray y Sodré. Se suman dos caras nuevas: Ming Xi y Natasha Poly. Según Summer Nacewicz, vicepresidenta ejecutiva de marketing y creatividad de Alo, la idea era evolucionar la historia con caras nuevas, propuestas inesperadas y más movimiento. El resultado son imágenes con sujetadores deportivos, shorts y prendas tipo body. Se combinan con totes, bolsos de hombro y accesorios más pequeños. Los tonos son negro, blanco, topo y tierra.


La jugada no es inocente. Convertir los bolsos de Alo Yoga en un objeto deseado por su fotografía, y no solo por su etiqueta, es la estrategia habitual del lujo desde hace décadas. Ediciones limitadas, un fotógrafo de culto y una narrativa que va mucho más allá del producto. Alo nació como marca de yoga en Los Ángeles. Ha entendido que para entrar en ese terreno hace falta algo más que buen cuero. Hace falta que alguien como Steven Meisel lo fotografíe.

