Desigual acaba de lanzar su campaña otoño-invierno 2026, «Born to Disobey», y la protagonista no podría ser más comentada. Se trata de Vivian Wilson, hija mayor de Elon Musk, de la que lleva años distanciada tras su transición y el cambio legal de apellido. La elección de Desigual, Vivian Wilson como rostro de una campaña sobre desobediencia y libertad, no parece nada casual.
En el vídeo, dirigido por el colectivo PSG, Vivian aparece usando un robot humanoide como tee de golf, paseándolo con correa como si fuera un perro y tratando de enseñarle a decir «Desigual». El robot, aunque la marca no lo diga abiertamente, tiene un aire más que familiar a los humanoides que desarrolla Tesla. Cada vez que la máquina falla, Vivian remata con una frase que resume el espíritu de la pieza: «hay cosas que no están hechas para arreglarse».
Una crítica a la IA con nombre y apellido
Más allá del guiño a su padre, la campaña de Desigual Vivian Wilson tiene un mensaje propio. La joven, modelo y activista, explicó que quería posicionarse contra el uso de inteligencia artificial en la moda, porque considera que resta puestos de trabajo a creativos y tiene un coste ambiental importante. Aun así, es difícil no leer en cada plano una respuesta directa al legado tecnológico de Musk.
Con esta elección, Desigual consigue lo que buscaba: que se hable de la marca, de su mensaje y, sobre todo, de esta nueva cara que convierte su propia historia familiar en parte del discurso publicitario.

